Los vegetarianos han existido y seguirán existiendo. Si bien lo común es el rechazo a comer carne animal, no todos llegan a esta afirmación por el mismo camino. Existen grupos que consideran pernicioso para la salud comer esta clase de alimentos, otros a los que les resulta irrespetuoso con los animales (veganismo), etc… Pero lo que llama la atención es que un porcentaje importante de personas confluyen en esta práctica de un modo irreflexivo. Es decir, el disgusto a la comida de origen animal precede al razonamiento con el que justifican su postura. Este pre-juicio (dicho como idea pre-concebida) es un indicador de que el posicionamiento del individuo viene determinado por lo que le dicta su inconsciente. El caso del vegetarianismo de Hitler es conocido y, aunque quizá no sea el mejor ejemplo debido a las connotaciones negativas, puede servir para comprender a muchos vegetarianos que sienten una repulsión natural hacia la carne.Hitler dejó de comer carne poco después del suicidio de Geli Raubal, su medio-sobrina con la que había mantenido practicas ominosas que casi con certeza eran principalmente de carácter sexual. El comportamiento de Hitler por estas fechas demuestra que sentía un cierto grado de culpabilidad por el fallecimiento de Raubal. Hacerse vegetariano le suponía impedir el tener que revivir el conflicto y percibirse a sí mismo como un asesino, al tiempo que también suponía un sacrificio espiritual con el que aplacaba su culpa. Curiosamente ofrecía carne a los demás, aunque él se negaba a probarla. Algo que lo separara de muchos vegetarianos que se niegan a consumir carne pero también desaprueban su consumo. En el caso de Hitler se podría decir que el conflicto no era con la idea de matar a alguien (ser humano o animal), sino con el hecho de hacerlo él mismo por medio de un contacto físico. Algo que también concuerda con la circunstancia de que siempre se negó a estar presente en cualquier clase de ejecución. Incluso cuando sus generales buscaron por todos los medios que presenciase lo que pasaba en el frente después de la derrota de Stalingrado, él siguió negándose.
Bien, Hitler puede no ser el mejor ejemplo, pero sí que es una muestra de cómo el inconsciente puede re-dirigir el comportamiento de una persona para evitar que se enfrente de nuevo con la evocación de la violencia o de un suceso violento. Si retomamos el mencionado caso de las personas que optan por ser vegetarianas antes de hacer ninguna clase de reflexión personal, observaremos cómo en muchos casos evitar revivir un episodio violento es lo que se encuentra detrás de su decisión y posterior racionalización. En los músicos encontramos casi siempre una vinculación a hechos dolorosos que fácilmente pueden tener un origen violento. Así no es de extrañar que músicos populares como Paul McCartney o Morrissey sean orgullosos y declarados vegetarianos. En el caso de McCartney parece que esta circunstancia le llevó además a la búsqueda de una justificación racional y a una demostración pública de que el vegetarianismo como modo de vida es sano, ético y recomendable para todos. Algo que quiso plasmar en el patrocinio que ejerció sobre un equipo ciclista que tenía como principal característica el alimentarse exclusivamente de forma vegetariana. En el caso de Morrissey observamos un comportamiento altamente neurótico (en muchas ocasiones sólo se relacionaba con los demás por medio de fax) que es un reflejo de la violencia padecida y que, con mucha probabilidad, buscó reprimir haciéndose vegetariano.











