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Psicoanálisis de Adolf Hitler (parte 5): Las mujeres de Hitler en cuanto relaciones heterosexuales.

Hitler y Geli RaubalLo primero que resulta llamativo de las diferentes relaciones que Hitler tuvo con distintas mujeres es que muchas de ellas terminaron con problemas psicológicos importantes y varias intentaron o consiguieron suicidarse después del contacto con Hitler. Así sucedió en los casos de Renee Müller, Eva Braun (dos veces), Geli Raubal o de Unity Mitford.
Hay que tener en cuenta que Hitler era una persona con un alto narcisismo que no tenía demasiado interés por entablar ningún tipo de relación personal íntima con nadie y, ya desde su infancia, prefería pasar su tiempo privado en soledad. En este sentido funcionó así tanto para la amistad como para las relaciones heterosexuales (las sospechas y rumores de que Hitler fuese homosexual no han quedado probadas). Esto fue así porque reprodujo el vínculo distanciado que tuvo con su madre en el que, por un lado estaba en el “centro del escenario” y por otro no existía la habitual vinculación afectiva intensa o exagerada (cosa que sí sucede en muchos casos de incesto). De hecho se podría calificar al vínculo de Hitler como “frio” y desapasionado pese a que esta unión era intensa. Según Speer (1970) parece que “el único ser vivo que provocaba una chispa de sentimiento humano en Hitler” era su perro.
Atendiendo a la clase social de las mujeres por las que Hitler sintió interés habría que distinguir dos tipos. En el primer grupo estarían las de clase superior, bien sea porque poseían riqueza, por su condición social o porque eran actrices. Con este grupo solía mostrarse tímido al tiempo que fácilmente solía mantener una relación de admiración y distancia.

Hitler con las actrices Else Ester, Leni Marenbach, Lilian Harvey, Karin Hardt, Dinah GraceTeniendo en cuenta que en la sexualidad de las personas se suele dejar ver a las claras como en ningún otro aspecto el carácter que se tiene conformado podremos observar que la orientación sadomasoquista del carácter de Hitler también encontraba continuidad en sus tendencias sexuales. En ellas solía tener fantasías en las que se “sometía” a las mujeres de la clase superior y en las que actuaba ejerciendo un dominio “anal sádico” con las de la clase inferior. Un ejemplo del primer caso es una anécdota que le sucedió con Renee Müller (una actriz de cine) que, cuando ella estaba fija de que iba a acostarse con Hitler (ambos se habían desvestido y se preparaban para ir a la cama juntos), Hitler, de pronto, se arrojó tiró al suelo y le rogó a Renee que le diese patadas. Aunque ella dudó bastante, las constantes súplicas del propio Hitler (se arrastraba como si agonizase y le decía que era indigno) terminaron por decidirla. Al final le dio unos puntapiés (lo que lo excitó mucho) y aumentó progresivamente la cantidad.
También muestra del sometimiento y del distanciamiento frente a las mujeres de clase superior puede ser la anécdota de cuando Hanfstaengl (un amigo de Hitler) salió unos minutos de su casa y Hitler aprovechó para arrodillarse delante de su mujer diciendo que era su esclavo y lamentándose que el destino le hubiese privado tanto tiempo de conocerla (experiencia que calificó de dulce y amarga). Igualmente ya había sucedido esta relación de distanciamiento en la anécdota que Kubizek (el amigo de Hitler en sus tiempos de vagabundo) comenta respecto al afecto de Hitler por Stephanie. Nunca buscó que alguien se la presentase ni quiso encontrar una forma de coincidir con ella por la calle. Finalmente le envió una carta en la que le expresaba su deseo de casarse con ella después de que hubiese llegado a ser alguien.
Con las del segundo tipo (las de clase social inferior) Hitler se encontraba mucho más cómodo y, por tanto, más confiado. De hecho con las mujeres pertenecientes a este grupo fue con las que pudo tener una mayor cantidad de encuentros sexuales. Posiblemente buena parte del atractivo que encontraba en ellas se debía a que podía comprobar que las mujeres se hallaban completamente sometidas a su voluntad ya que no las respetaba ni mostraba ninguna admiración duradera. Dentro de esta categoría se encuentra la relación que mantuvo con Geli Raubal (su medio sobrina) en la que hay más que rumores de posibles dibujos de desnudos así como la posible realización de distintas perversiones sexuales (según Otto Strasser orinó sobre su cabeza). La relación con Eva Braun también se encuentra en esta categoría. Braun buscó en repetidas ocasiones la más mínima muestra de admiración de Hitler hacia ella, cosa que no consiguió. Sólo el que Hitler aceptase casarse con ella para después obligarla a suicidarse es el único signo “definitivo” de “consideración” como mujer que tuvo hacia ella.

Nota 1: La imagen superior muestra a Hitler con Geli Raubal.
Nota 2: La fotografía inferior muestra a Hitler con las actrices Else Ester, Leni Marenbach, Lilian Harvey, Karin Hardt y Dinah Grace.

4 comentarios:

Ivan dijo...

Por favor, cambien la combinación de colores: destroza la vista leer ese texto.

bLuEs dijo...

Hola:

Soy consciente de que cualquier combinación de colores que no sean letras negras sobre fondo blanco es susceptible de que, en algunos monitores, no se vea de forma idónea. Es por esto que desde que me decidí por esta presentación pensé que quizás, para algunas personas, podría haber problemas en este sentido.

¿Podrías decirme qué es lo que se te hace más dificultoso? ¿El color de la letra, la combinación del color de la letra con el color del fondo? ,...

Muchas gracias y saludos.

Anónimo dijo...

¿Psicoanálisis? Palabrería y más palabrería. Menudo retorcido el Sigmund Freud.

bLuEs dijo...

Hola anónimo.

Quizás podrías explicar tus palabras y dar las razones que tengas para avalar lo que dices.