RSS

Ideología política de "derechas": Características habituales.

Desde la infancia siempre me llamó la atención que existiesen dos grandes bandos, los de derechas y los de izquierdas. Aquí intentaré revisar algunas de las principales carácterísticas de los grupos que se posicionan como conservadores o de “derechas”. Me gustaría dejar claro que en mi intención nunca he querido ni entrar en el juego ni hacer apología de ningún bando, simplemente creo que socialmente resulta relevante, y por tanto interesante, el que la sociedad tienda a articularse en estos dos ejes. En los comienzos del blog de filosofía está incluida una cita de Ortega y Gasset que creo que representa mi intención de distanciarme (posiblemente heredada de esta incredulidad infantil): “Ser de izquierda es, como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil.” (“La rebelión de las masas”).
Hablando en términos históricos el término conservador es relativamente reciente. Fue creado por Chateaubriand para referirse a los que se oponían a las ideas resultantes de Revolución francesa y a las ideas producidas durante la ilustración. Si tengo que mirar atrás lo primero que se me cruza es cuando escuché decir a un profesor de sociología lo siguiente: “¿Quiénes son los conservadores?, los que tienen el dinero y no quieren perder su estatus; ¿quiénes son los liberales?, los que quieren conseguir el estatus que tienen los conservadores.” Aunque no deja de tener su parte de verdad evidentemente esta es una aproximación superficial. Además designa al liberal como un rebelde, es decir, alguien que lucha contra el poder para colocarse en su lugar y no un revolucionario, que verdaderamente buscaría un cambio social con perspectivas de una mejora.
Como hemos visto en otros apartados del blog una característica básica del hombre contemporáneo es la alienación. Se encuentra tan alejado de sí mismo que al no experimentarse como persona busca las posesiones o los referentes externos para poder crearse falsas identidades que le permitan superar su aislamiento. Este es uno de los ejes de la mentalidad conservadora. Por supuesto cada persona es un mundo y reacciona de forma distinta pero existen una serie de características que terminan aflorando de una u otra forma, en mayor o en menor proporción, para delimitar lo que es la personalidad conservadora.
El conservador prefiere anclarse en la seguridad de lo que ya tiene en lugar de afrontar cualquier futuro incierto. Conocidos por todos son sus referentes habituales: patria, familia y religión. Con un simple repaso vemos que para una persona enajenada que necesita posesiones para afianzar su identidad fácilmente la primera extensión la encuentra en la familia. Será insignificante entre sus semejantes pero en su casa es el rey. Podrá degustar el placer de la autoridad frente a sus hijos, frente a su mujer,… y así conseguirá un cierto tipo de estimación que le es negada en otros ámbitos.
La patria o el orgullo nacional le suponen una forma de pertenecer a un grupo grande y poderoso que le ofrece una identidad de referencia. Además la crisis social actual de las religiones ha dejado un vacío que muchas veces es llenado por el patriotismo mediante la proyección de los valores que antiguamente se asociaban con la religión. De esta manera el nacionalismo actual ha conseguido bríos con una “dimensión religiosa” que no tuvo anteriormente. Paralelamente y como prolongación de esto la conciencia de clase también funciona de una forma similar a la del orgullo nacional. Mediante ella el conservador puede sentirse superior al resto de sus semejantes. Frecuentemente éste es un escudo que encubre el odio hacia los demás originado en su propia insignificancia como persona.
La religión le proporciona un referente ideológico inamovible y con ello unos ideales inmutables a los que aferrarse. Recordemos como la tergiversación de la religión ha sido el baluarte desde el que grupos de poder conservadores se han amparado para cometer las mayores tropelías. Sin ir más lejos los militares de las dictaduras del cono sur que encontraban la tranquilidad para su conciencia en la justificación que le ofrecía la Iglesia de aquel momento. Si una autoridad a la que se le ha conferido un poder superior, en este caso la Iglesia, te dice que lo que haces está justificado no necesitas cuestionar tu conciencia porque tu pensamiento ha quedado transferido a lo que piensa una entidad.
Paralelamente al hecho de que la religión proporciona para un conservador un marco moral inmutable, éste tiende también a afirmar que ha superado los relativismos ideológicos al hallar unos valores sólidos e inmutables. Paradójicamente se encuentra más próximo al nihilismo que a ninguna otra cosa. Esto es porque su pensamiento no se basa en el desarrollo humano sino en lo contrario, en la aniquilación de la propia identidad para afirmarla desde algo externo a él.
El conservador detesta los cambios porque le suponen perder un esquema anquilosado y fijo en la que ha anclado su vida. Así siempre tenderá a mantener una posición estática respecto a la sociedad en la que se encuentra. Es secundaria la moralidad del hecho en sí, importa en cuanto supone un cambio respecto a lo que eran las costumbres tradicionales. Evidentemente aquí hay otra señal delatora. Si el divorcio fue no hace muchos años el objeto de los ataques conservadores, en la actualidad prácticamente se ha asimilado y postularán el nuevo cambio social del momento como ilegítimo (por ejemplo hoy en día podría ser la homosexualidad). Con este mismo esquema el conservador frecuentemente se siente atraído hacia los recuerdos, ya que le ofrecen algo “fijado” que le proporciona seguridad.
El carácter conservador se siente atraído hacia la autoridad y tiende a despreciar al que carece de ella, en buena parte porque al proceder de ella funciona imitando de nuevo el mismo esquema. Así el vacío existencial del hombre hace que transfiera los valores que necesita hacia cualquier clase de líderes. De esta forma lo que no encuentra en sí mismo lo halla en una figura que se encuentre en el poder o detente algún tipo de autoridad (líder político, mentor, etc…). Además de lo obviamente errada de esta actitud el problema se multiplica al entrar a causa de ella en un círculo vicioso, ya que al ir necesitando recibir los valores de un líder proporcionalmente anula su propia identidad de forma que cada vez necesita más obtener lo que necesita del líder porque cada vez es menos él mismo. Este tipo de la relación es una parte de los fundamentos que explican que personas mediocres se mantengan en el poder simplemente repitiendo consignas que necesitan escuchar los demás.
El carácter anal de Freud ofrece otra perspectiva para poder comprender el carácter conservador. Recordemos que en la concepción psicoanalítica de Freud la boca o el ano son las primeras formas de relacionarse que tiene el recién nacido con su entorno mediantes las sensaciones originadas en estas zonas. Con la boca comprende lo que es recibir y con la zona anal aprende que puede retener. En principio la madurez como persona significa pasar de estas fases a la zona genital, que tiene como fin la unión con el otro sexo (según la perspectiva de Freud). Por lo tanto en el carácter conservador vemos rasgos que delatan el mantenimiento de la fase anal o cuando menos el papel todavía relevante en la personalidad. Este esquema es el que ha llevado a Freud a establecer al capitalismo como consecuencia de valores fundamentados en la fase anal y la fase anal como forma de ser propiciada por el capitalismo.

17 comentarios:

Francisco Chávez dijo...

Hola blues, ojalá se pudieran rescatar los comentarios de esta entrada. Recuerdo que tuvimos un interesante intercambio de ideas respecto a los conceptos freudianos y el perfil de derecha. Por ahora, creo que cabe decir que en la fijación anal en términos de Freud, la libido puede orientarse al retener o al soltar, no sólo al retener. Bajo la perspectiva que manejas, un izquierdista también podría tener fijaciones anales pero orientadas al soltar.

bLuEs dijo...

Hola Francisco.

Antes de nada tengo que agradecerte la amabilidad y la consideración de volver a repetir el comentario y la lectura. He vuelto a escribir algunas partes pero esencialmente sigue manteniendo lo mismo que en la primera versión. Afortunadamente he podido recuperar tu primer comentario y mi primera respuesta, así que aprovecho para reproducirlos a continuación:

Francisco Chávez dijo...

Siguiendo sobre tu misma línea, me parece que el conservador se construye su identidad a partir del no-yo. Al rechazar el no-yo, en su imaginario reafirma que su yo está conformado por todo lo contrario a lo que no acepta. En la tipología de Ackoff, es un reactivo: vive del pasado, buscando grupos estáticos en el sistema. Encuentra seguridad en ellos porque el cambio implica una amenaza a su identidad: al haber cambios su no-yo (lo que rechaza) sufrirá de una transformación y por tanto la identidad del conservador (todo lo que no es no-yo) se derrumbará.

Concuerdo completamente contigo en que el conservador tiene fijaciones en la etapa anal. La "lumpf" (nombre que le da Freud a las heces) en el simbólico del niño equivale no sólo a un hijo, a un regalo o a dinero, sino también a todas las abstracciones que hagan sus veces (la patria, una idea -generalmente obsesiva-, etc.) El retener la lumpf en el caso del conservador hace sentido en relación a retener los valores del pasado. Pero creo que no sólo se aprecia la fijación anal en el retener sino también en su ritualismo conductual.

También podríamos considerar que su superyó está hiperdesarrollado en tanto que toda norma social (el deber ser) queda arraigada (fijación anal) lo que impide una flexibilidad ante el cambio axiológico en una sociedad determinada. Dicha instancia psíquica le generaría culpa neurótica si intentara romper con el esquema normativo gestado en su aparato psíquico debido a la sociedad (representada en su primera infancia por sus padres).

Saludos


Mi respuesta a este comentario había sido esta:

bLuEs dijo...

No había caído en que se pudiese llegar desde la fase anal al concepto deformación de patria y ésta es una vinculación muy interesante.

Las conductas repetidas supongo que por un lado tienen su origen en mantener los valores del pasado y por otro son fomentadas ya que mantienen el estado de cosas vigente. Así se forma una especie de círculo vicioso.

Saludos

Jordi dijo...

He leído tu otro post sobre las fases pregenitales y me ha parecido una interpretación del conservadurismo muy original. Ver este asunto desde el punto de vista freudiano le da un punto de originalidad y transgresión. Muy interesante tu voluntad de querer ver más allá de lo superficial, gracias.

bLuEs dijo...

Francisco:

Volviendo ahora con tu último comentario me resulta curioso que puedas ver una tendencia al "soltar" en esta cuestión. A mí me cuesta más visualizarlo. ¿Podrías poner algún ejemplo que lo ilustre?

Jordi:

Hola.

Es un tema muy amplio y a veces cuesta encontrar los hilos comunes que están moviendo lo aparente. Creo que Freud, al diferenciar el carácter anal del resto, supo dejar suficientes pistas como para que, tirando de los hilos, se pueda comenzar a ver el reto de la madeja. Además el carácter conservador nos ha acompañado a lo largo de la historia. Esto también puede ser otra pista para que al compararlo tengamos más datos que nos permitan comprender su patrón general.

Gracias y saludos para ambos.

Francisco Chávez dijo...

Gracias por rescatar los comentarios blues, ya que partiré de ahí para dar respuesta al tema de fijaciones anales orientadas al "soltar".

Recordemos que en la etapa anal el placer reside en retener las heces. Pero también puede haber placer al no retenerlas, sino al soltarlas. Ahora bien, si tomamos el término utilizado por Freud "lumpf", podemos ver la relación simbólica estrecha con las relgas, el orden, el detalle, la limpieza, el dinero o el afecto (retener el afecto para sí mismo, por ejemplo) en el caso del retener. Los que tienen fijaciones anales por un exceso de gratificación al retener son los que muestran una personalidad obsesiva. Sin embargo, está la contraparte. Cuando hay placer en el soltar la lumpf (tomando su significado simbólico), entonces no hay reglas, no hay orden, hay despilfarro. Una persona con fijaciones anales orientadas al soltar será aquella a la que le sea imposible apegarse a las reglas.

Saludos.

Dizdira Zalakain dijo...

Hola:
Es una cuestión muy interesante la que planteas y, ciertamente, es una perspectiva original tratar el tema desde el psicoanálisis. Sin embargo, creo que es preciso incidir en que el tema posee una dimensión político-económica real que por desgracia se suele obviar. Quisiera empezar comentando la frase de Ortega y Gasset.
Según esa frase, Ortega y Gasset es imbécil, ya que él era de derechas. Su adscripción política es bien conocida y se vovlvió dramática durante la II República; por ejemplo en este artículo puede estudiarse en detalle:.
http://revistas.cepc.es/revistas.aspx?IDR=9&IDN=637&IDA=26670
Y no es de extrañar: quienes afirman que la distinción izquierda-derecha en política es baladí, o que está periclitada, etc. en realidad, conscientemente o no están trabajando para la derecha. Si en una sociedad de hecho esclavista yo afirmo -como hizo San Pablo- que es innecesario, estúpido o falso distinguir entre amos o esclavos, estoy colaborando para que el problema de la injusticia de la esclavitud nunca se solucione. Quien niega validez a la distinción entre izquierda y derecha está negando validez a la posibilidad teórica de cambiar la situación actual de explotación e injusticia.
Para explicar por qué esto es así es preciso, además, despejar una confusión de conceptos que también ha sido propiciada por la derecha. Conservador, liberal, izquierdista, progresista, derechista.... son conceptos que se tergiversan hasta quedar irreconocibles de manera que al final uno pueda terminar considerando que la frase de Ortega es correcta puesto que, en realidad, ya no sabemos qué significa ser de izquierdas.
Básicamente la confusión se produce cuando se mezclan maneras de organizarse política y económicamente una comunidad con maneras de pensar y de comportarse moralmente un individuo. Por eso es por lo que hay quienes creen que ser de derechas es ser egoísta, posesivo, acomplejado, etc. y ser de izquierdas es ser solidario, generoso, seguro de sí mismo, etc.
Pero en realidad la derecha es un sistema político y económico que aboga por que el Estado -o cualquier otro órgano que represente el interés público- tenga el menor peso posible en la economía. La derecha establece que la libertad económica es sagrada. La izquierda, por contra, cree que el Estado -o cualquier otro órgano que represente el interés público- debe limitar la libertad económica privada en cuanto ésta suponga perjuicio para el bien común o para cualquier otro tipo de libertad. Preferir un sistema u otro es lo que le hace a uno de derechas o de izquierdas. Encogerse de hombros y decir que es de imbéciles elegir es lo que quieren que hagas los de derechas, pues precisamente ahora mismo casi todas las sociedades del mundo funcionan con su modelo y plantearse siquiera la posibilidad del otro no es conveniente.
Así pues, ser de izquierdas no es ser solidario, ni nada por el estilo. No es incoherente, -como algunos creen- ser de izquierdas con ser un perfecto egoísta, un ser cruel y mezquino, un avaro... Ni tampoco es incompatible ser de derechas con la generosidad, o la apertura de mente.
Tampoco tiene que ver ser de izquierdas o de derechas con la tolerancia hacia otras religiones, razas o maneras de entender la sexualidad, ni con el modo de vestir, ni con la música que te guste. Todo esto son pamemas para hacernos creer que las opciones políticas consisten en poco más que en opciones de equipos de fútbol o de modas, o de "talantes". Con ello se evita que pensemos que hay alternativas reales al capitalismo -que es el sistema de derechas-, pues creemos que la alternativa al capitalismo son cosas como el buen rollo, la solidaridad o fumar petas.
Saludos.

bLuEs dijo...

Francisco:

Creo que lo has expresado bien claro. Lo curioso es que una persona que esté en esta fase anal de “soltar” quizás podría dar una imagen distinta de lo que realmente tiene formado como patrón de conducta. Además, teniendo en cuenta que ninguno de nosotros abandonamos del todo las fases pregenitales, imagino muchos seguimos siendo susceptibles a esta vinculación que comentas.

Dizdira:

Yo también creo que es necesario ver este tema desde la sociología. La sociedad crea modelos de conducta y de carácter que no se formarían por sí solos o, por lo menos, no llegarían al mismo grado de desarrollo. Por eso no es posible aislar las disciplinas.

No estoy muy al tanto de las vinculaciones ideológicas de Ortega pero, por lo que recuerdo, una parte importante de ellas se debieron más a que la derecha lo quiso asimilar o a su rechazo de imposiciones de la izquierda que a la propia voluntad de Ortega. En cualquier ya digo que escribo por recuerdos vagos y tampoco sería de extrañar lo que comentas respecto al enlace que has dejado (dejo también este otro que igualmente avala lo que dices). En ese caso sería uno más de la larga lista de filósofos que dicen una cosa y hacen otra distinta. Quedaría mejor predicar con el ejemplo como antiguamente, cuando la filosofía además de una doctrina era un modo de vida a seguir, pero no tiene por qué restar mérito a las palabras.

Respecto al tema de menospreciar la importancia de ser de izquierdas o de derechas sé que es algo que abunda. Ya sabes que la mejor forma de combatir a tu enemigo es hacerle creer que no existe. Si se ha creado un orden en el que se la orientación conservadora prevalece, lógicamente los que están en el poder preferirán no hablar del tema. Por ejemplo estas calificaciones de la derecha de “centrismo”, “liberal”,etc … llevan esta función, la de enmascarar. No creo que Ortega dijese la frase en este sentido, o cuando menos yo no le doy ese sentido, pero es verdad que sería posible y además cuadra perfectamente con el resto de tu argumento.

Tendría una duda sobre tu comentario. Si dices que, por ejemplo, no es necesario asociar ser de derechas con ser egoísta… ¿cómo se puede compatibilizar eso con que la izquierda opte por un sistema en el que prevalezca el bien común y no el de unos pocos? ¿No podría congeniarse con decir que al ser de derecha y decidirse por un sistema económico que privilegie a unos pocos en realidad se está optando por un egoísmo encubierto ya que trasladamos el interés propio hasta acomodarlo con las preferencias sociales?. También es cierto que existen personas de derechas que no son egoístas, simplemente han renunciado a sí mismos en beneficio de otra “causa”. Justamente negarse a uno mismo creo que es el nexo común de las dos opciones. En la primera se negaría en beneficio de conseguir prosperidad económica y en la segunda en beneficio de la citada “causa”.

Saludos para ambos.

Dizdira Zalakain dijo...

Hola Blues:
La respuesta a tu pregunta es que quienes son honesta y realmente de derechas consideran, siguiendo a Adam Smith, que el mejor modo de fomentar el bien común es eliminar cualquier restricción a la iniciativa económica privada. Los de izquierdas pensamos que, muy al contrario, este sistema degenera en una progresiva polarización entre unos pocos absurdamente ricos y poderosos y una inmensa mayoría de indigentes y humillados, amén de en una destrucción del planeta y sus recursos. En resumen: en algo absoluta y definitivamente malo.
Esto significa que a la hora de decidir si uno es de derechas o no, la cuestión que se plantea no es ética, sino científica, pues en principio tanto el derechista como el izquierdista honestos creen que su sistema es el que genera el bien común. Se trataría de dilucidar una cuestión objetiva. En principio, la ciencia económica sería básicamente la encargada de dar la respuesta, del mismo modo que suponemos que la ciencia médica o farmacológica es la encargada de dar la respuesta acerca de qué tratamiento es mejor para la acidez de estómago. ¿Qué sistema genera mayor bien común?
Otra cosa es que haya quienes se proclaman seguidores del neoliberalismo o del comunismo sabiendo o creyendo que es una doctrina perversa por motivos inconfesables: medrar en la empresa o el partido, autojustificar sus maldades, por odio a sus semejantes o, precisamente, por las cuestiones psicoanalíticas que tú expones. Y otra cosa es que haya quienes honestamente se creen de izquierdas por razones que nada tienen que ver con eso -por ejemplo, desear que los niños no mueran de hambre. O que se crean de derechas por motivos igualmente erróneos -por ejemplo, porque están en contra de los matrimonios gays.
Pero no debemos confundir el debate sobre por qué alguien elige adscribirse a una doctrina, religión o equipo de fútbol, que comportaría estudios psicológicos y sociológicos con el debate sobre qué es realmente esa doctrina, esa religión o ese equipo de fútbol.
Un saludo.

bLuEs dijo...

En lo de "decidir" está una de las claves porque no creo que haya una elección consciente, ni siquiera hay elección. Lo que se hace es dar rienda suelta a las tendencias que albergamos y luego, si hace falta, se llega a una justificación racional. Yo también creo que el modelo conservador es un modelo fracasado de antemano pero eso acaba siendo secundario. Antes está el gusto (de por sí me resulta repulsivo) y después la racionalización.

A mí no me parece que haya una base objetiva sobre la que resolver el problema porque si hay que hablar de bien común lo que se entiende desde la derecha y lo que se entiende desde la izquierda es distinto. Desde la derecha te dirán que si no trabajas no debes de comer porque no te lo mereces (con lo que de paso te chantajea para que tragues con el sistema). Desde la izquierda se puede priorizar la subsistencia, con lo que se tendría derecho a unos mínimos. Como ves son versiones contrapuestas.

Saludos

Maria C dijo...

Hola bLuEs
Sigo leyendo y aprendiendo,mas que interesante el debate quizás después de esto hasta podría afiliarme a algún partido político,jajaja.
Hablando seriamente nunca lo hice y no se si alguna vez lo haré, creo que mucho tiene que ver mi manera de ver las cosas tengo mi parte derechista-capitalista pero no puedo comulgar con la injusticia, por otro lado detesto el populismo al que tienden las izquierdas de mi continente ya que las considero inútiles y a las pruebas me remito salvo excepciones que confirman la regla, sigo creyendo que el tema no pasa por ser "ista" de nadie sino pensar con sentido común o sea "el menos común de los sentidos".Muy buen post.Saludos

bLuEs dijo...

Hola María C:

Bueno... dicen que con conocimiento de causa se hacen mejor las cosas. Si algo se pone ne claro habrá merecido la pena.

Las izquierdas, al menos a mi modo de ver, tienen también muchos vicios.Es otro tema que daría mucho para hablar aunque seguramente habría que enfocarlo de otra manera.

Muchas gracias y saludos.

Sonja dijo...

Pues yo creo que la distinción izquierda/derecha es bastante ficticia en realidad.
Y creo que mucha gente se deja encasillar por una razón básica, y esa razón es curiosamente conservadora: por sentirse de un grupo y obtener la seguridad que ello conlleva.
También sucede creo, que mucha gente tiene ideas afines con ambas tendencias pero siempre hay un valor, un enunciado que prima sobre todos los demás y ese es el que le hace inclinar la balanza por uno de ambos lados.

De todas formas creo que ambas posturas están perpetuamente en cambio, o más bien sus adeptos, por ejemplo con la izquierda sucede que lo que antes era revolucionario ahora es lo políticamente correcto con lo cual la derecha queda posicionada en el lado que originariamente debería ocupar la izquierda en su aspecto revulsivo.
Por poner un ejemplo hoy en día un chaval que se proclame partidario de la virginidad está claramente mal visto y señalado con el dedo por sus crencias mientras que un homosexual será ensalzado y caerá simpaticón y defendido ante cualquier ataque por su condición sexual.

Personalmente comparto cosas de la izquierda y de la derecha y otras no me gustan de ambas tendencias, si bien me pasa como los carritos del pryca que me escoro ligeramente hacia la derecha.

bLuEs dijo...

Si te he entendido bien parece que lo que propones es que una división en la que "la izquierda" sea lo natural y, desde ahí, lo conservador sea posicionado a la derecha. También es verdad que estableces matices (el contraste con el resto de la sociedad, la fusión de ambas tendencias,...)

Con todo esto yo me pregunto ¿Sería posible no ser realmente de izquierdas o de derechas?. Para eso habría que establecer al menos uno de los dos lados como natural, pero, por otro lado, parece que todos estamos condicionados por una de las perspectivas. Es verdad que a veces puede no parecer clara o pueden estar ambas posiciones fusionadas pero, incluso en la gente que no reflexiona nada o no le interesa el tema de posicionarse, parece que siempre se podría de forma inevitable ubicar en uno de los dos polos. Por ejemplo se podría tachar a alguien que esté en esta condición de insensible respecto a los problemas sociales, con lo que ya quedaría alejado de lo que parece que es común de la izquierda y más ubicado en la derecha.

Saludos

Sonja dijo...

Ya, yo creo que la clave en muchos de esos casos está en la familia, la gente suele tender a lo que sus padres creen.
Y no te digo nada si teniendo una guerra civil ahí al lado hay familiares muertos o especialmente involucrados.
Es difícil distanciarse de eso supongo, pero tal vez habría que hacer un esfuerzo.
No tengo ningún problema en confesar mi voto ya que estamos, siempre he votado al PP pero han agotado mi paciencia, en las últimas voté a UPyD y creo que repetiré.

bLuEs dijo...

Me había despistado y no había visto este comentario.

A mí´también me parece importante el entorno familiar. Imagino que la mayoría de las veces se asimila la influencia pero también podría darse el efecto contrario.

Saludos

Jan Pahl dijo...

tantos axiomas juntos que no pasan de meras posturas personales dan pena ajena... entra en el siglo XXI y deja de hablar guebonadas de izquierdas y derechas, pareces estancado en el siglo XIX, además como persona denotas y connotas un resentimiento psicológico y sociocultural que da pena. ¿alienamiento?, lee un poco de psicología, etología, neurología, etnografía y filosofía-metodología-epistemología de la ciencia que no te vendría mal. Trata de razonar en sistemas que ese pensamiento reduccionista y lineal es francamente triste

Logos dijo...

Hola Jan:

Agradezco las críticas pero para poder responderlas entiende que es necesario que ofrezcas algún argumento que las avale.

Las orientaciones políticas proceden principalmente de las distintas orientaciones del carácter. Éstas han existido y existirán siempre porque el ser humano carece del bagaje de instintos de los animales y la forma con la que entiende el mundo se consolida necesariamente mediante el establecimiento de un determinado tipo de carácter. Por lo tanto no veo el motivo para calificar de "guebonadas de izquierdas y derechas" "estancadas" en el s.XIX

Procuro leer lo que puedo (y algo he leído ya) de las materias que citas (psicología, etología, neurología, etnografía, filosofía, etc...). Pero lo que he leído o no, creo que lo sé yo mejor que nadie. Tú puedes hacer deducciones, lógicamente. Pero si tus suposiciones son únicamente para establecer descalificaciones debes de entender que es algo absurdo. Imagina que yo me supongo ahora que Obama es una mujer que pretende engañar a los demás. Aparte de que seguirá siendo del género másculino, mis prejuicios sólo habrán servido para equivocarme e, implícitamente, para menospreciar a alguien sin argumentarlo. Tú sigues el mismo proceso.

Respecto al "resentimiento psicológico y sociocultural" que me achacas te digo lo mismo. Haces descalificaciones sin argumentarlas. Te recomiendo que pienses más lo que dices y que lo expongas. Primero para ayudarte a ti y después para estar en posición de poder ayudar a los demás.

Saludos.